Patteando Cartagena: Cuadros con buqué

Patteando Cartagena PUBLICADO en La Opinión el 12 de enero de 2014

Siempre me enseñaron, y seguro a vosotros también, que con la comida no se juega. Sin embargo, si yo de pequeña hubiera hecho con las espinacas algo similar a lo que hicieron con el vino los artistas de la Región, seguro que mi madre no se hubiera puesto tan estricta con el asunto de la comida.

Cuadros con buqué

En mis paseos por la ciudad esta semana fui a parar al Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy para una cita curiosa: la llegada a Cartagena de la exposición de El tercer encuentro de Pintura al vino. Sí, sí, como suena, cuadros pintados con vino. Hablando allí con algunos de los 25 artistas que han participado en esta edición, todos destacaban la dificultad de pintar por primera vez con un material desconocido y sobre todo que cambia su color cuando se seca e incluso, una vez seco, conforme pasan los días.

Paseando entre los cuadros, mientras observaba asombrada la gama de tonalidades y lo que habían conseguido hacer con los caldos, iba viendo como decenas de invitados al evento tenían mis mismas sensaciones. “Es impresionante y muy curioso observar las obras”, decía Ana Barreiro que también reconocía que “me hubiera gustado que estuvieran todos los artistas aquí porque tengo mucha curiosidad por obras y me hubiera gustado comentarlas con los creadores.”

La idea inicial que se les planteaba a los pintores era que plasmaran lo que querrían ver en la etiqueta o contraetiqueta de una botella de vino. Abstractos, figurativos, con carboncillo, vinos tintos o blancos… un poco de todo y cada uno reconocible dentro de la obra de cada autor.

Patteando CartagenaLos pintores con los que hablé en la inauguración, destacaban el buen ambiente de estos encuentros que se hacen sin ánimo de lucro y por el simple hecho de incentivar la creación artística y experimentar con nuevas ideas. Este buen ambiente, se hizo patente en la sala; risas, bromas y mucho buen humor, recordando la jornada de trabajo conjunto que pasaron pintando con vino eran la tónica general. Silvia Viñao y Patricia Gómez exponían sus obras y eran el fiel reflejo de este ambiente distendido y de buena convivencia. “Estoy deseando que mi galería me llame para el año que viene otra vez” o “fue un día maravilloso en el que nos reímos muchísimo además del gusto de experimentar con los materiales y crear algo tan original”, eran algunas de las cosas que más repitieron los participantes.

También estaban en la cita Belén Orta, Marcos Amorós (participante en otras ediciones) y, el también colaborador de este diario, Álvaro Peña que exponía uno de sus cuadros y que repetía experiencia en estos encuentros artístico-vinícolas.

Hablando de las obras, de cómo se parece el vino a la acuarela, de los difícil que es predecir el color final y de la incertidumbre sobre cuánto durarán las obras en el estado en el que están hoy, asignamos esa misma tarde los artistas citados y una servidora (por supuesto de manera extraoficial), el concepto de “arte evolutivo” a las obras surgidas de estos encuentros. No sabemos si José Alberto Bernandeau, presidente de la asociación murciana de críticos de arte (AMUCA) y organizador de los encuentros, apoyará esta sugerencia a vuela pluma.

Yo no tengo duda en apoyarle a él, a la Fundación Fuentes Vicente, a la Cofradía del Vino Reino de Monastrell y a todas las galerías que seleccionan a los artistas, para que continúen con esta iniciativa en la que ya han participados 70 artistas que, si el refrán tiene razón y Verter vino es buen sino, tienen al destino de su parte por unos cuantos años.

BONUS BLOGUERO:

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